Un sueño hecho realidad

Hola, somos Tejas Dulces de Sevilla. Detrás de esta marca se esconde la historia de una familia que ha apostado fuerte por hacer realidad un sueño: llevar las deliciosas tejas dulces que hacía nuestra abuela Francisca a cuantas más bocas mejor.

Porque cuando algo está realmente rico hay que compartirlo. Sería una pena que la receta de este dulce tradicional y artesano de Sevilla, se perdiera.

Nuestro deseo es que estés donde estés puedas disfrutar de este manjar de abuela que encierra el secreto de generaciones de cariñosas manos deseosas de elaborar los mejores dulces para sus seres queridos.

Hoy seguimos haciendo las Tejas Dulces de Sevilla a mano, una a una, tal y como la abuela Francisca nos enseñó, siguiendo su receta original y poniendo todo el cariño en su elaboración porque, según ella, es la única manera de que salgan así de ricas.

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La abuela Francisca

La abuela Francisca

Nuestra historia

Contaba nuestra abuela Francisca que su madre ya era conocida, allá por los años 30, por su buena mano en la repostería. Y en ocasiones especiales le gustaba deleitar a familiares y amigos con este dulce tradicional sevillano: sus deliciosas tejas de almendra, a las que bautizó con el nombre de Tejas Dulces de Sevilla.

Afortunadamente el gusto por la repostería y su preciada receta fueron heredados por nuestra abuela. Y después por nuestra madre, que es quien las hace actualmente para que tú también puedas disfrutar de ellas.

Lo que comenzó siendo una manera de agasajar a los seres queridos se ha convertido en lo que somos hoy: una empresa familiar que recupera la tradición de la elaboración artesanal de este dulce que una vez fue característico de Sevilla y que a muchos trae dulces recuerdos de su infancia.

Si aún no las conoces te invitamos a pasar por nuestras tiendas a probarlas porque son un verdadero manjar.

Madre e hija empeñadas en dar continuidad a una dulce tradición que nos viene de familia.

Mamá Lola mezclando bien la masa

Lola madre:

Es la guardiana de la receta y la responsable del obrador. Maestra de profesión, el resto del equipo la llamamos “La maestra-repostera”. Adora a los niños. Le gusta pasear cerca de un colegio a la hora del recreo para oír el griterío de los niños al jugar. También le encantan las plantas. No concibe la vida sin una terraza llena de ellas. Pierde la noción del tiempo observando cómo crece una ramita nueva. Es súper fan de la Madre Naturaleza y ha sabido contagiar a su familia de esta admiración. Su color favorito es el azul.

Otra de sus pasiones es la cocina. Cocina de vicio tanto lo dulce como lo salado. Es para ella una forma de dar amor a sus seres queridos. Desde que éramos pequeños nuestros amigos siempre han estado encantados de venir a comer a casa. Y no para de inventar recetas nuevas. De hecho tiene varias recetas nuevas de tejas en su cabeza, pero hasta que no sean perfectas no las verás en nuestras tiendas.

Lola hija

Lola hija:

Conocida por muchos como “La niña de Las Tejitas”, se encarga de la imagen y la parte comercial. Le encanta el trato con el público. De carácter luminoso y sonrisa contagiosa, es la responsable de transmitir a quien trabaja en las tiendas la ilusión por el proyecto. Estudió Bellas Artes y se especializó en Diseño Gráfico. Como diseñadora, el reto que más satisfacciones le ha reportado, ha sido crear todo lo relativo a imagen y marca de este proyecto familiar. Aunque lo disimula bien, se emociona cuando habla de su madre. Le gusta practicar yoga y escalar en buena compañía. Ha conseguido, junto a algunas compinches en las tiendas, que los gorriones de la la plaza del Pan de Sevilla le coman las tejas de la mano.

Familia y amigos:

El resto de la familia han sido determinantes en la gestación y trayectoria de Tejas Dulces de Sevilla. Siempre nos animaron y participaron muy activamente desde los inicios de esta aventura. Hoy nos siguen aconsejando y echando una mano cada vez que hace falta. Nono y Chaía, papi (Toto para sus sobrinos), Maruja y Felisa. Gracias también al montón de amigos que siempre habéis estado dispuestos a participar en la degustación de cada nuevo sabor de las Tejas Dulces de Sevilla.

Y somos muchas más:

porque por la historia de Tejas Dulces de Sevilla han pasado un montón de personas preciosas que han dedicado un trocito de sus vidas a aportar riqueza a un proyecto que empezó pequeñito, y que está formando una familia que no para de crecer. A todas ellas, y a las que están por llegar: ¡muchas gracias! Nos sentimos muy afortunadas de haber tenido la oportunidad de conocer a personas tan bonitas.

Ilusión, trabajo, deseo…una lucha constante por no perder la energía necesaria para continuar el camino. Son constantes en Tejas Dulces de Sevilla.


Mari Carmen. Obrador.

Participar del entusiasmo de la familia de Tejas Dulces de Sevilla compartiendo su dulce legado fue toda una experiencia. ¡Imposible olvidar las sonrisas y la simpatía de la gente cuando prueban las tejitas!


Laura. Tienda.

Sólo puedo tener buenas palabras y mejores recuerdos de la que fue mi casa, Tejas Dulces de Sevilla, digo casa porque me hicieron sentir como parte de una familia (una gran familia). La clave es el cariño en el que se elaboran estas exquisitas tejas, fruto de las bellas personas que forman parte. Siempre estaré agradecida de la oportunidad que me brindó Tejas Dulces de Sevilla, gracias a ella pude entrar en el mercado laboral y abrirme camino.


Consuelo. Obrador.

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